¡Buenos días y feliz Samaín! Hoy os tengo preparada una cosilla muy especial. Por favor, un redoble de tambores... aunque el título ya os destripa el final...
La Mente Colectiva nació en Estados Unidos en el año 2075, impulsada por ambiciosos avances en neurotecnología e inteligencia artificial. Con la implantación de microchips cerebrales, su éxito fulminante propició que la conexión masiva entre personas se extendiera rápidamente al resto del mundo, volviéndose el pilar de la nueva sociedad. Este nuevo sistema parecía sublime: ya no existía el “yo”, solo el “nosotros”.
En esta sociedad interconectada, La Mente Colectiva abarca cada aspecto de la vida: el trabajo se convierte en una actividad colectiva, donde cualquiera puede “descargar” habilidades o conocimientos específicos desde la Mente Colectiva para desempeñar tareas de inmediato, sin necesidad de una formación prolongada; el estudio se reduce a la absorción instantánea de información compartida, dejando atrás el esfuerzo individual de la investigación y el cuestionamiento crítico; las relaciones afectivas y el amor se configuran como una experiencia de empatía constante, ya que los sentimientos y pensamientos fluyen sin barreras entre las personas; no hay crímenes porque impera el orden; las enfermedades son prácticamente inexistentes por los diagnósticos inmediatos que detecta y corrigen anomalías antes de que se conviertan en problemas graves. Además, no se utiliza el dinero porque la economía basada en el intercambio de recursos y habilidades diluyó la necesidad de acumular o comerciar con bienes, dando paso a una aparente utopía de cooperación y abundancia. Bajo este tejido tecnológico, la autonomía y la subjetividad quedan en entredicho: no hay decisiones verdaderamente individuales, y la noción de intimidad se difumina, hasta el día de la desconexión.
¿Qué pasa cuando un sistema concebido para compartirlo todo deja de funcionar de repente? ¿Dónde queda la identidad personal si hemos vivido siempre en la fusión de pensamientos?
Esta antología recoge el eco de una humanidad en transición. Cada relato es una pieza del puzle que intenta responder a la pregunta más antigua: “¿Qué nos hace humanos?

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