11/14/2020

Varada

El sol comenzó a hundirse en el océano Pacífico, tiñendo de rojo y naranja una imagen que hasta ahora solo había conocido el azul. Azul celeste, azul marino, azul de los ojos que no apartaban la vista del horizonte. Llevaban ahí horas, pero Carl aún no le había visto mirar a otra parte. ¿Cómo dormiría aquella noche? ¿Seguiría ahí, sentado en la orilla, hasta que vinieran a buscarle? ¿Y qué haría cuando tuviera hambre?

—Sabéis, llevo un buen rato pensando en todo lo que tenemos en común —anunció Carl en voz alta.

Solo recibió silencio. Su compañero en la orilla ni siquiera movió la cabeza. Carl agitó su zurrón y de su interior surgieron unos chillidos irritados hasta que finalmente una rata asomó la cabeza, arrugando el morro con disgusto. Ella tampoco hablaba, pero Carl pensó que al menos sí que le haría caso. 

—Por ejemplo, tú y yo. Ambos estamos entregados a nuestro trabajo, ¿verdad? Yo madrugo todos los días para sacar a pasear a mis cabras, y tú... bueno, tú trabajas todas las noches del año. ¿Es cansado?

La rata pareció asentir levemente antes de salir de la bolsa y colocarse en el brazo de Carl. Él estiró la mano y la rata se colocó en la palma, mirándole con ojos negros y extrañamente expresivos. Era lo suficientemente pequeña como para caber cómodamente en su mano, pero también algo más pesada de lo que le hubiera parecido en un principio.

—Siempre me he preguntado qué haces con todos esos dientes. ¿Los vendes luego? ¿O los apilas en una montañita como si fuera una chatarrería?

No respondió, pero Carl creyó adivinar un atisbo de sonrisa pícara entre los bigotes. La puso en su hombro y ella se encaramó sobre su cabeza, clavando las pequeñas zarpas en la gorra para no perder el equilibrio. Carl se giró hacia la orilla.

—Y tú... ¡buen amigo! —Carl no dudó en darle una palmada en la espalda al monstruo, pero este no pareció inmutarse—. Tú y yo somos casi iguales. ¡Los dos vivimos en el monte! En plena naturaleza y alejados de toda civilización. Y fíjate, hasta creo que tenemos la misma talla de zapato.

Por primera vez en todo el día Pie Grande cambió su expresión inerte a una especie de ceño fruncido. Dejó que un pequeño gruñido le brotara en la garganta, pero no llegó a separar llos labios. Carl ni siquiera sabía si era capaz de hablar, pero al menos sí que podían comunicarse. Se sentó a su lado, centrando la mirada en el horizonte y buscando aquello que su amigo observaba con tanto fervor.

—Ah, y a nosotros tres nos gusta la soledad. O vivimos en ella de manera inevitable mientras fingimos disfrutarla. Al final uno se acostumbra a las largas horas en la montaña, con nada más que las cabras para hacerte compañía. Y supongo que es igual para ti, Pérez, yendo de almohada a almohada sin que nadie te vea. O para nuestro peludo amigo, que se pasa toda la vida escondido en su cueva.

Carl se recostó en la arena y durante un rato se quedó en silencio, observando cómo las escasas nubes se desvanecían y empezaban a nacer estrellas en el firmamento. Las constelaciones eran distintas a las que estaba acostumbrado, mucho más brillantes y numerosas que en su tierra natal. Y a su alrededor, el mar, nada más que el mar. Solo él, una rata y un monstruo varados en una isla del océano pacífico. La situación le pareció irónica y reconfortante al mismo tiempo. 

—Pero creo que lo que más nos une es que, en realidad, ninguno de nosotros debería estar aquí.




46-Mezcla en el mismo relato a Bigfoot, el hada de los dientes y un cabrero.

¡Buenas noches! Y si os preguntáis por qué últimamente subo casi todo por la noche... es porque me paso el día estudiando, y solo puedo dedicarme a esto cuando termino ^^

En fin, no hay mucho que decir de este relato. Me apetecía darle un pequeño toque surrealista (porque es a lo que más se presta este reto, la verdad), pero quería mantener el estilo desenfadado. ¿Qué os ha parecido? La verdad es que al principio me planteé si usar a Bigfoot y el hada de los dientes o usar la versión hispana de estos mitos, al ratoncito Pérez y... ¿el Chupacabras? De todas formas al final dejé la forma americana, aunque no pude evitar convertir al hada de los dientes en un hada-rata. Es más mona así.

¡Hasta la semana que viene! :3

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11/07/2020

Interludio

—¡Imaginad la situación! —clamó la directora, girando dramáticamente en mitad del escenario—. Es una noche lluviosa y oscura, y la luz se ha ido por culpa de la tormenta. Un relámpago ilumina el centro de la escena —una leve pausa, un foco intenso parpadea—, y poco después un trueno resuena en la habitación. ¡Bruuum! Y esa es tu señal.

—Entonces salgo cuando suene el trueno, entendido —. Una joven de pelo negro recogido en trenzas salió desde detrás del decorado—. ¿Y empiezo el monólogo?

—Y empiezas el monólogo.

—Vale, uhh, ejem —se aclaró la garganta antes de comenzar—. ¡Oh, profunda desdicha la que mis ojos albergan! Si tan solo un corazón como el mío pudiera...

—Bueno, que sí, veo que ya te lo sabes, bla bla bla y entonces es cuando entra Ágata.

—Espera, ¿cuándo entro exactamente?

—Cuando Jessica acabe el monólogo.

—Y eso es...

—"Y si Dios de verdad perdona a los arrepentidos, sin duda será benevolente con mi alma" —Jessica terminó su diálogo y corrió hacia la ventana de cartón—. Acabo aquí, así que tú tienes que entrar por el otro lado.

—¿Por aquí? —caminó hacia su puesto y se pellizcó la barbilla—. Pero yo siempre estoy en el otro lado del escenario. ¿Cómo quieres que llegue hasta aquí sin que me vean?

—Pues por detrás del decorado, claro está.

—Uf, qué pereza. Tendría que venir a gatas.

—¡Por el teatro hay que sufrir, querida!

—Está bien, como sea —Ágata suspiró antes de erguirse con orgullo—. Salgo por aquí. ¿Me da tiempo a decir mis líneas?

—¡No, casi no hay tiempo! —la directora miró el reloj en su muñeca y se sacudió, nerviosa—. Tan solo habla mirando al público, proyectando la voz, y poco a poco te giras hacia Jessica.

—Y entonces... —alzó la pistola de atrezzo y la movió como si hubiera disparado—. ¡Pum! "Pues aquí tienes tu justicia."

—¡Perfecto, chicas, es perfecto! —la directora aplaudió en el sitio durante unos segundos antes de recomponerse—. Lo vais a hacer genial. ¡Todos a sus puestos! ¡Enciendan los micros! ¡Abran el telón!




44-Escribe un relato que integre cinco onomatopeyas.

¡Buenos días! Con este reto número 44 por fin nos ponemos al día. También es el reto más corto que he escrito hasta ahora (de hecho lo he terminado en en tan solo media hora), pero tiene su explicación. No sabía cual era la forma más natural de colar las onomatopeyas en este relato, y llegué a la conclusión de que un diálogo era la mejor opción.

También tenía ganas de escribir un texto que fuera todo diálogo (sin contar las acotaciones, claro está), ¿y qué mejor situación para meter un diálogo largo que en una obra de teatro? Así que busqué cinco onomatopeyas que me gustaran y me puse a improvisar una escena con ellas. Pensé "acabaré el relato cuando meta las cinco", ¡y al final me quedó bastante corto! Pero creo que es más fácil de leer así.

¿Encontráis todas las onomatopeyas? ¿Cual es la que os parece que está más escondida? :3

Un saludo y hasta la próxima <3

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11/05/2020

Buñuelos de calabaza

Ya era pasado el mediodía, Ofelia seguía dormida y el graznido de un cuervo en la ventana se lo reprimía de forma constante. Azabache había arrancado la mosquitera y ahora colaba el pico entre las láminas de la persiana, pidiendo a gritos el cuenco de semillas que le servían cada mañana. Ofelia se cubrió las orejas con la almohada y masculló.

—¿No puedes esperar un poco? Bendita sea la Madre, para un día que puedo descansar...

Azabache cambió sus chillidos por un sonido gutural y rítmico, girando la cabeza para que sus ojos oscuros pudieran ver el interior de la habitación. Casi sin hacer ruido deslizó su pico hasta la cuerda de la persiana y empezó a tirar de ella, muy despacio.

—¡No, Aza, ni se te ocurra! —Ofelia saltó de la cama y le quitó la cuerda al pájaro—. Que ya es la quinta vez que la rompes.

El cuervo sacudió las plumas, satisfecho, y de un saltito se colocó en el marco de la ventana. Ofelia se frotó los ojos y empezó a preparar el desayuno: pan tostado con mermelada para ella, tacos de manzana y semillas para Azabache. Puso el cuenco en el alféizar, y él lo devoró rápidamente antes de alzar el vuelo y perderse en la espesura del bosque. Ella desayunó mientras miraba por la ventana, preguntándose si aquel cuervo sinvergüenza algún día vendría para algo más que para pedirle comida y romper sus persianas. Un año entero alimentándole y aún no se dejaba acariciar. Si incluso le había puesto un nombre...

Ofelia se sacudió las migas del camisón y se cambió de ropa. Salió al jardín vistiendo unas botas de cuero gruesas y ajadas, un vestido negro de algodón abrochado hasta el pecho y un sombrero de pico y ala ancha que le protegía del sol, que aún brillaba con fuerza a estas alturas de otoño. Se acercó al pozo y llenó de agua una pequeña vasija de barro oscuro. También fue a la leñera a por unos cuantos troncos, y se adentró en el bosque para buscar ramas secas.

Lo primero y lo más importante era la hoguera. Ofelia amontonó los troncos y encendió con pedernal los palos, que empezaron a arder bajo la leña y poco a poco también la hicieron prender. Fue añadiendo madera hasta que las llamas bailaban de forma constante y el viento parecía incapaz de apagar el fuego. Añadió a la hoguera manojos de lavanda y salvia seca antes de regresar a la cabaña.

Usó el mismo fuego de fuera para encender la chimenea y la cocina y dejó una olla de agua a la lumbre. Entonces tomó una de las calabazas que había recolectado días antes, la que era demasiado grande y pesada como para llevarla en brazos —de hecho, la había tenido que meter en casa haciéndola rodar por el suelo—, y la colocó en mitad de la habitación. Tomó un cuchillo y empezó a vaciarla.

Era un proceso metódico y pringoso, pero Ofelia parecía estar disfrutando de lo lindo. Tatareaba canciones mientras rascaba su interior y arrancaba las pipas, que luego dejaría secar al sol. Cuando estuvo completamente vacía dudó sobre qué debía tallar en ella. Pensó en dibujar un cuervo, pero no creía que fuera capaz de hacer que quedara bonito y a lo mejor Azabache se ofendía, así que se limitó a tallar los clásicos ojos y dientes siniestros, junto con un sello de protección en la base. La dejó en la puerta, apagada. Ya la encendería más tarde.

Lo siguiente, por supuesto, eran los dulces. Ofelia escogió una calabaza más pequeña y densa y la troceó en cubos medianos, arrojándolos uno a uno a la olla de agua borboteante. Ofelia pinchó los trozos de vez en cuando con un tenedor, y cuando la carne estuvo blanda vertió el agua y pasó la calabaza a un cuenco de cerámica. Con el mismo tenedor machacó los trozos e incorporó la harina y las yemas de huevo. Las claras las montó a mano, también tatareando, con la mirada fija en el bosque tras la ventana. Cuando las copas de los árboles se tiñeron de un naranja atardecer Ofelia empezó a freir la masa. 

Al final terminó con dos cestas de buñuelos de calabaza recién hechos, espolvoreados con azúcar fina y que reposaban con un vapor sugerente. Dejó una de las cestas en la mesa central, decorada con hilo rojo y velas blancas, y rezó una breve plegaria ante ella. Cualquier espíritu benigno podría entrar esa noche a su casa, disfrutar del fuego y probar sus buñuelos caseros. Satisfecha, Ofelia bajó al pueblo para compartir el resto de sus dulces (y, quizás, cambiarlos por otras chucherías y baratijas), no sin antes encender la calabaza que esperaba en la entrada. 

Ya era pasada la medianoche y Ofelia aún no había regresado a su casa. Aún festejaba en el pueblo, bebiendo aguardiente y charlando alrededor del fuego, así que no pudo ver cómo Azabache entraba por la ventana y se llevaba uno de los buñuelos en el pico.




45-Haz una historia que narre la preparación de tu protagonista para Halloween.

¡Hola! Sí, me he saltado el reto 44, pero es que quería subir este relato el día de Halloween porque me parecía más adecuado. Al final lo he subido 4 días más tarde... pero la intención es lo que cuenta, ¿verdad? :3

¿Cómo habéis celebrado este Halloween? Yo no pude hacer nada especial, y creo que la mayoría de vosotros tampoco. Así que cambio mi pregunta, ¿cómo soléis celebrar Halloween? A mí me gusta mucho la parte más tracicional, el Samaín, que es lo que he querido plasmar en este relato. Pero no mentiré, también disfruto con los disfraces y el truco o trato.

¡Hasta la semana que viene! A ver si consigo escribir el reto 44 antes de que esta semana acabe...

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10/30/2020

Ciudad de niebla

Cuando era pequeña me di cuenta de que, si cerraba los ojos muy fuerte y me quedaba muy muy quieta, era capaz de saber dónde estaba el norte. No lo entendía entonces, pero aquella dirección tiraba de mí igual que hace orienta las agujas de las brújulas. Si empiezo a caminar sin rumbo por la ciudad siempre acabo yendo al norte, hasta que el mar me corta el paso y el agua me saca del trance; y entonces me siento en la orilla y me pregunto, con la mirada fija en el horizonte, si habrá otros como yo.

Una vez entendí que aquello que sentía en mi interior era el norte también fui capaz de orientarme en cualquier otra dirección. Era como si ya supiera dónde estaban las cosas las cosas, o como si ya hubiera recorrido su camino muchas veces. La ciudad se había convertido en una fina telaraña y cada lugar relevante una presa en mi red, un impulso débil y vibrante que hace temblar mis entrañas y mueve mis pies en la dirección correcta. Yo no puedo perderme. No necesito mapas.

Y siempre creí que simplemente tenía esa habilidad, como aquellos que memorizan listas larguísimas de números o que son capaces de pintar con los ojos cerrados; orientarme era mi talento, sin más. Pero la ciudad guarda muchos misterios que no se pueden explicar, y la gente que la habita es incluiso más extraña si cabe. Incendios que brotan y mueren en un instante, recuerdos que se pierden y que no regresan jamás, engranajes dorados a los pies de un cadáver. Una noche vi a un hombre volar, con sus alas oscuras recortadas contra el cielo nocturno, y me intenté convencer de que aquello era tan solo un sueño. Me refugié en la escuela, en los cotilleos de los pasillos, en las buenas notas y en discusiones con mis padres, me refugié en helados e historias y mitos antiguos sobre heroes y diosas... Algo palpitaba en mi mente, un deseo incontrolable de saber más: el norte, siempre el norte, y había algo más allá. La imagen de aquel hombre alado me evocaba un lugar. Y estaba cerca. 

Así que lo perseguí. Las serpientes somos muy curiosas, y las tortugas, muy constantes. Cuando interrumpí aquella reunión secreta en la trastienda de una floristería saludé con emoción y, antes de que pudieran decirme nada, le enseñé mi móvil a tres pares de ojos desconcertados. En la pantalla brillaba el nombre de un blog de misterios de la ciudad.

«Sois vosotros, ¿a que sí?», pregunté con una sonrisa pícara. «Y también sois mythos, como yo. Dejad que me una a vosotros».

Y esa es la historia de como empecé a formar parte del mejor grupo de investigación de la ciudad: un grupo de vecinos cotillas en los suburbios. ¡Pero no solo eso! También somos mythos, la misma esencia de un dios filtrándose en el mundo, y vivimos para resolver los misterios que esconde la ciudad de niebla. Yo vivo a través del mito y él vive a través de mí; el límite entre lo divino y lo mundano difuminándose de manera extraña. Una doble vida que me consume lentamente, casi sin darme cuenta, y que de forma invisible define todo lo que puedo llegar a ser.

Mi nombre es Ebime Miller, aunque los antiguos me conocen como Genbu. Yo soy el protector del norte. Yo soy la tortuga y la serpiente.




43-Haz una historia sobre el día a día de un dios. Puedes escoger su cultura y si vive entre nosotros, al estilo American Gods.

¡Buenas! Reto de la semana pasada, a ver si entre hoy o mañana puedo terminar el de Halloween. Esta vez lo he tenido fácil porque he usado un personaje que creé para una partida de rol: Ebime Miller. Es una chica de 16 años que aún sigue en el instituto, pero que resuelve misterios y crímenes sobrenaturales con su grupo de vecinos de barrio. La verdad es que es un personaje divertidísimo de jugar (es muy graciosa, ruidosa y cotilla), y espero poder retomar su partida en algún momento.

El juego de rol es City of Mist, podéis echarle un vistazo. En esencia cada personaje tiene un mythos: una entidad divina, heroica, de leyenda o de cuento de hadas que le da poderes. Para Ebime escogí a Genbu, el dios del norte en la mitología japonesa.

Sigo algo desanimada, y sigo en hiatus hasta diciembre. Esperemos que no se alargue, porque no creo poder aguantar mucho más... De todas formas, nos vemos la semana que viene. 

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10/24/2020

Tramoyista

En mi viaje por la Costa de la Espada he llegado a ver muchas cosas raras, terroríficas y asombrosas; algunas que aún me hielan la sangre y otras que son capaces de calentarme el corazón incluso años después de haber ocurrido. Pero aquello fue... simplemente peculiar. Ni un rastro de oscuridad, ni una brinza de aventura, ni un misterio a resolver. Nada de nada. Pasó, sin más. Y quizá por eso me sigue llamando tanto la atención. 

Aquel día andaba por el bosque en dirección a Aguasprofundas cuando vi que, a lo lejos, una mujer mayor esperaba en la linde del camino. Ralenticé mi marcha y saqué el mapa para corroborar mis sospechas: no había ningún asentamiento a menos de un día de distancia. Mantuve la espada en mi costado y me aproximé con cautela, pero cuanto más me acercaba más corriente me parecía la mujer, sentada sobre una manta en el suelo y con lo que parecían ser herramientas de costura en el regazo. A su lado, sobre un tocón viejo, reposaba una caja de madera.

—Buenos días, anciana —saludé al detenerme a su lado—. ¿Necesita ayuda? 
—¿Sabes lo que es un circo de pulgas?

La mujer alzó la mirada con sus manos aún enfrascadas en la costura. Tenía los ojos claros y algo vidriosos, el pelo cano y encrespado hasta los hombros, y la piel oscura marcada por el sol. Bajo el cabello se adivinaban unas orejas puntiagudas.

—¿Un circo de pulgas? —pregunté, frunciendo el ceño—. La verdad es que no tengo ni idea.
—Pues por una moneda de plata te lo enseño.

Solté una carcajada suave y distendida mientras alcanzaba la bolsa de monedas, provocando que su tintineo metálico se dispersara en el aire. 

—Está bien, mujer, ya veo por dónde vas —respondí, frotando dos monedas de plata entre los dedos—. Muéstreme su circo de pulgas. 

La anciana dejó las herramientas de costura en el suelo y extendió la mano suavemente. En cuando deposité las monedas en su palma ella la cerró con fuerza y la escondió rápido tras la espalda, con la avidez de un pájaro hambriento al que se le ofrece un puñado de semillas. Se incorporó para sacudirse el vestido y señaló la caja de madera rojiza. Yo me arrodillé delante, y fue entonces cuando ella abrió su tapa.

—¡Maravíllate con el circo de pulgas! ¡Admira la fuerza de estos insectos!

El interior de la caja contenía un minúsculo carrusel que giraba lentamente, a trompicones, haciendo sonar una caja de música con un ritmo disonante y oxidado. Pequeños lazos saltaban de un lado a otro como si ondearan bajo un viento salvaje e incoherente, y una solitaria bellota en una esquina se agitaba de vez en cuando, intentando rodar sin éxito. Tras unos segundos de silencio roto por el metálico tintineo de la caja, me aclaré la garganta con gesto incómodo.

—¿Y ya está?
—¿Cómo que ya está? —La anciana agitó las manos de un lado a otro, gesticulando por encima del pequeño circo—. ¿No ves cómo se mueve el tiovivo? ¿Cómo hacen acrobacias con los lazos?
—Todo eso, que yo sepa, se puede hacer con una manivela. 

La mujer soltó un aullido ofendido y levantó la caja de un golpe, agitándola en el aire para mostrar todos sus laterales. No había manivelas visibles, ni espacio suficiente para encajar un mecanismo.

—¿Ves? Es completamente legal. Mis pulgas lo hacen todo por sí solas.
—Bueno, pues entonces funciona con taumaturgia, lo que es aún más patético —dije mientras hice que el viento bailara a mi alrededor con un solo gesto—. Cualquiera con un poco de conocimiento mágico puede mover un carrusel tan pequeño sin tocarlo.
—¡Pues largo! ¡Te vas con la tontería a otra parte! Serás zoquete, hacerle perder el tiempo a una anciana como yo...

Cerró la caja de golpe, tomó las herramientas del suelo y se puso a coser, farfullando insultos en un idioma melodioso y susurrante. Yo me incorporé y seguí mi camino, dejando atrás dos monedas de plata y cinco minutos perdidos. Pero aún me preguntaba de dónde había salido aquella mujer, a más de un día de distancia de cualquier pueblo, cosiendo en la linde del camino y estafando viajeros con una caja de música vacía. Y creí haberme olvidado de ella hasta que me rasqué distraidamente la muñeca izquierda y noté que una minúscula picadura de pulga brotaba sobre mi piel.



42-Escribe un relato sobre un circo de pulgas.

Este reto viene una semana tarde. Intentaré subir el de esta semana lo antes posible. Además estoy en un pequeño hiatus que probablemente dure hasta diciembre. Me estoy esforzando mucho porque quiero resultados, y porque quiero que el año que viene sea mucho mejor que este. Quiero tener más tiempo, y quiero escribir más. Y ahora no puedo.

Seguiré publicando los relatos, pero nada más. Os veré de nuevo en un mes.

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10/12/2020

Raíces podridas

He buscado durante siglos a alguien como tú. A alguien que pudiera entenderme, a alguien dispuesto a escuchar, a alguien tan ingenuo e inocente como para tragarse mis mentiras como miel cálida deslizándose por la garganta. Puedes acusarme de perezosa, de querer ir por la vía fácil, y no mentiré. Tienes razón. Pero una víctima tan maleable también tiene sus ventajas.

Un error común y engreído, propio de aquellos que llevan mucho tiempo en esto pero cuyo ego aún no ha sido dañado, es querer someter a una mente fuerte y ondear su cuerpo vacío como un trofeo. Pero aquellos que se resistieron una vez pueden volver a hacerlo, y cuando tienen toda la eternidad para rebelarse algún día también tendrán la fuerza para escapar. Debes luchar contra ellos de forma constante, debilitar su alma sin descanso, pero eventualmente acabarás dejándolo. Los humanos fuertes nunca se rinden. Te destrozan por dentro.

Por eso actué desde otro punto de vista. Por eso te busqué a ti. Un hombre débil y hastiado, un alma que se cansó de vivir. Yo te ofrecí la vida que aguarda en el interior del cuadro, una vía de escape que te haría eterno y a la vez inexistente. Un prado cubierto de flores silvestres, un respiro salvaje en mitad de un mundo de metal y hormigón. El cálido aroma que desprende la muerte.

¿Sabes cual es la única forma de someter a un humano? Eso es, lo has adivinado: Hacer que no deseen huir jamás. Vuestra voluntad es férrea, quebrantable aunque capaz de sanar; pero vuestras creencias... esas se pueden moldear a placer y se arraigan tan profundo que se convierten en parte de vuestro ser, tan intenso que no eres capaz de dejarlas marchar. A nadie le gusta la derrota, pero os gusta mucho menos tener que admitir un error.

Eres conformista, y eso me gusta. Por eso ahora me perteneces. Y eso te agrada, ¿cierto? No crees que estás maldito, incluso aunque te despoje de los huesos y el dolor sea tan intenso que no puedas respirar; en realidad crees que esto es lo que siempre has querido. Eso es, cierra los ojos. Deja que tu sangre empape el lienzo, alimenta a este viejo demonio con lo poco que te queda de humanidad. Descansa.

¿Ya has asumido que no quieres escapar? Eso fue rápido. Fascinante. Resulta que eres más inteligente de lo que creía en un principio.

Te has dado cuenta de que lo que te espera fuera es mucho peor.



41-Usa un narrador en segunda persona para la historia de un personaje que ha sido maldito.

¡Buenos días! Y sí, estoy subiendo este relato el lunes, pero que conste que lo acabé anoche a las 23:55; es decir, dentro del plazo. Ningún juzgado me condenaría. (?)

¡Me ha encantado este reto! Siempre pensé que la segunda persona sería muy complicada de escribir, pero conforme investigaba me he dado cuenta de que en realidad la llevo usando mucho tiempo. En esencia es una primera persona que está dirigida a alguien en particular. Me parece preciosa y seguro que escribiré más textos con esta persona.

Puede parecer que el argumento de este relato es raro y está incompleto... pues sí, así es. Lo he escrito como complemento a un relato un poco más largo que hice para celebrar un evento de Halloween en el Discord de mi maravillosa amiga Nou, y que por ahora solo he compartido con su comunidad. ¿Queréis que lo suba en Halloween? Si no queréis esperar tanto para leerlo tendréis que meteros en su servidor de discord ;3

En fin, cada vez quedan menos retos. La universidad empieza a echarse encima... Mucho ánimo a todo el mundo, y hasta la semana que viene <3

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10/10/2020

Cuando me devuelvan la vida

 


¡Buenos días! ¿Cómo estáis? Hoy es el Día Mundial de la Salud Mental y por eso hoy os traigo algo para conmemorarlo, ¡nada más y nada menos que un relato premiado!

Cuando me devuelvan la vida es un relato muy personal que escribí como parte de la terapia, para transcribir mis pensamientos y sensaciones con la ansiedad y el proceso de sanar. Fue duro escribirlo (y muy intenso, y lleno de rabia), pero creo que el mensaje es importante. Además, si alguno de mis lectores se identifica o le puede ayudar a lidiar con sus propios sentimientos, yo ya me siento satisfecha. Pensadlo así, ¡es terapia gratis! En este relato también dejo por escrito todo lo que he aprendido con los años. 

Es complicado hablar de su contenido. Creo que es mejor que lo leáis por vosotros mismos. He de poner un Trigger Warning leve ya que obviamente hablo de la ansiedad, e incluso algunas de las palabras o imágenes pueden causar malestar o resultar incómodas, pero no trato más temas sensibles. 

Si os soy sincera, yo no le veo valor artístico a este relato. Lo escribí como una vía de escape y para reforzar todo lo aprendido, pero alguien parece que sí que le vio algo de valor. Ha obtenido el segundo premio en el concurso "Psicología y Narrativa" que organizó la Universidad de Sevilla, y será publicado en un volumen con el resto de ganadores. Casi que no me lo creo, de verdad. Me siento muy agradecida.

En fin, aquí os dejo un pedacito de mi corazón. 

Cuando me devuelvan la vida.

Podéis leer el relato en lektu, tanto en formato pdf como en epub y mobi, mediante pago social. Es decir, es completamente gratis, y solo hay que dejar un tweet o una publicación en facebook. ¡La propia página te lo hace! Es un proceso muy sencillo. Y, como siempre, si tenéis problemas con la plataforma también hay un link de descarga directo en la página de Archivos del blog.

Un saludo, y cuidaos mucho.